Los resultados de las Elecciones
Europeas y la Abdicación del Rey Juan Carlos han capitalizado todas las
informaciones no deportivas de los medios de comunicación en las últimas
semanas. Las informaciones y las tertulias. Y la crítica de las informaciones y
de las tertulias. Encender una radio o una televisión, incluso abrir un
periódico, empieza a causar una sensación de hastío. Porque la acumulación de
datos, aunque se trate de datos intrascendentes, como la descripción de la
escalera por donde subirá el nuevo rey, los colegios donde estudió, las
capitanías que acumula, forman una hojarasca de datos que colapsa el
entendimiento.
Artículos de reflexión sobre política local, muchos aplicados a Chinchilla. Algunos se emitieron en Radio Chinchilla, entre 2014 y 1015
lunes, 9 de junio de 2014
lunes, 2 de junio de 2014
La impotencia de una institución
El modo en que ha abdicado el rey
Juan Carlos es significativo. De forma inesperada, un lunes por la mañana,
después de las elecciones europeas y a través del presidente Rajoy.
Si es cierto que estaba decidido
desde enero, parece obvio que se ha estado buscando el momento más oportuno
para hacer pública la noticia. ¿Por qué este momento es más oportuno que otros
anteriores? ¿Es porque han pasado las elecciones? ¿Porque las elecciones han
deparado un varapalo para los dos partidos que han venido sosteniendo el peso
de la transición?
Como dice Alberto Garzón, la
Monarquía es la tercera pata del bipartidismo. Forma parte de una estructura
perfectamente diseñada para que todo vaya sucediéndose sin cambiar. Y ahora,
que ha empezado a temblar esa estructura, hay que introducir elementos
aparentemente nuevos, nuevas caras en los mismos partidos y en las mismas
instituciones, para que tengamos la sensación de que se renuevan.
No debemos dejarnos engañar. La
monarquía en España la restituyó Franco, un personaje que representa cualquier
cosa menos una democracia. El que Felipe pueda convertirse en jefe de Estado
sin habérselo ganado, solo por haber nacido en una familia de sangre azul, nos
remite directamente a la Edad Media.
Y no me sirve que alguien objete que
otro personaje como Aznar podría convertirse en Jefe de Estado. Si una mayoría
le vota, será un Jefe de Estado democrático, que podrá dejar de serlo en las
siguientes elecciones si la mayoría no le respalda.
Solo hace falta creer en que la
mayoría puede cambiar las cosas. Solo hace falta dejar de tener miedo a los
cambios, cuando los cambios son justos. Y eso pasa por empezar a tomar
responsabilidades. La responsabilidad de pensar. La responsabilidad de votar.
La responsabilidad de atreverse a cambiar las cosas. Porque las cosas no están
funcionando.
“La modélica transición”, con la que
nos han machacado los oídos, está apoyada en una institución medieval, la Monarquía.
Y sigue manteniendo en el poder a quienes no creen en el reparto de la riqueza,
a quienes ni siquiera admiten que después de casi un siglo se pueda enterrar en
paz a los muertos de los dos bandos de la Guerra Civil.
Hay una multitud que está dispuesta
a creer y a cambiar las cosas. Una multitud que le dijo a Cospedal el sábado en Toledo que no había nada que celebrar en el día de la Región. Una multitud,
repartida en todas las ciudades españolas, que les dijo ayer a los que tienen
que sancionar el cambio de Rey que no somos unos niños, que exigimos que se nos
consulte porque, en caso contrario, hagan lo que hagan, no estarán legitimados
por la verdadera democracia. No será con nosotros, sino a pesar de nosotros. Una
imposición más.
lunes, 26 de mayo de 2014
Un nuevo horizonte
La resaca del fin de semana nos deja
ante un horizonte esperanzador. Las intensas emociones futboleras no han
conseguido eclipsar las elecciones europeas. Casi la mitad de los ciudadanos
que podían votar, lo han hecho. Y lo han hecho en proporciones distintas a la
última llamada a las urnas de Europa. Entre PP y PSOE juntos no llegan al 50%
de los votos. A pesar de su dominio sobre las televisiones y los medios de
comunicación, el bipartidismo ha sufrido un golpe muy fuerte, digan lo que
digan sus líderes. Por el otro lado irrumpe con una fuerza enorme PODEMOS, que
se convierte en el cuarto partido, detrás de los hegemónicos y de Izquierda
Unida.
Desde la nada, en cuatro meses,
PODEMOS ha conseguido situarse en una posición de fuerza en el panorama
nacional. El mensaje de Pablo Iglesias de romper con la casta de los políticos
ha calado en una población que está harta de ver siempre a los mismos, con los
mismos discursos, turnándose para que nada cambie. Ya se habla de que en Europa
van a pactar Populares y Socialistas, para asegurar la estabilidad del sistema,
según dicen, o sea para seguir haciendo lo que dictan los poderes financieros.
Ese pacto que en España sugirió Felipe González y por el que se rasgaban las
vestiduras los líderes del PSOE, en Europa es lo normal.
En otros países, como Francia, el
castigo ha sido peor. Los que han subido han sido los xenófobos de Le Pen. En
España hemos tenido más suerte. Podemos es un partido de izquierdas. La gran
ventaja de PODEMOS es que ha irrumpido en el panorama y, a diferencia de otros
partidos de izquierda, da la sensación de no tener definido un techo máximo de
votos, de poder seguir creciendo hasta ser tan grande como los grandes.
Pero no hay que lanzar las campanas
al vuelo pensando que estos resultados pueden extrapolarse a las autonómicas y
municipales del año que viene.
En primer lugar, en esas elecciones
solo se podrá votar listas municipales en donde se hayan conformado listas. Y
la sensación es de que, en un año, no va a dar tiempo de extender adecuadamente
una red tan amplia. Se corre además el peligro de, por no ir con cuidado,
alinear a arribistas, a desertores de otras fuerzas, tan ansiosos de poder y
tan inmorales como los mismos contra quienes está luchando PODEMOS.
Además, el modo de contar los votos en
las municipales y autonómicas es diferente. Gracias a la ley electoral que
Cospedal se ha preparado a la medida, más o menos con los pocos votos que ahora
ha obtenido, volvería a revalidar la mayoría absoluta.
Por otra parte, PODEMOS ya no es una
sorpresa. Hasta ahora, como no le tenían miedo, los medios de comunicación,
casi todos controlados por el PP, le han dado cancha. Ahora no le van a dar ni
agua. Ya le he escuchado a algún tertuliano soltar, sin despeinarse, algo así
como que Pablo Iglesias militó en ETA y que es un maltratador.
Pero el mayor problema lo va a tener
con sus posibles alianzas. PODEMOS e Izquierda Unida se dirigen a un electorado
muy parecido. Se están quitando votos el uno al otro. Lo natural sería unirse.
De hecho, los líderes de ambos partidos han aludido a esa posibilidad, sin
entrar en honduras. Sin embargo, el electorado de izquierdas ha demostrado ser
extremadamente sensible y extremadamente voluble. Cualquier mínima variación en
sus expectativas supone que retirarán la confianza. Y las diferencias entre PODEMOS
e Izquierda Unida, que vistas desde fuera parecerían insignificantes, vistas
desde un votante de izquierdas pueden ser abismales.
Con lo que, quizá el mayor de todos
los problemas de PODEMOS es cómo manejarse a partir de ahora en estos espinosos
desfiladeros.
martes, 20 de mayo de 2014
Contra los mensajes subyacentes de las elecciones
Hay por aquí cerca quien se rasga
las vestiduras porque, en Radio Chinchilla, se critique el bipartidismo y sin
embargo no dice ni pío de que se celebre, en una televisión nacional, un debate
donde solo aparecen dos candidatos. Ambas cosas suceden en medio de la campaña
electoral para las elecciones del próximo domingo. Y tienen una repercusión
abismalmente distinta. En la televisión lo puede ver toda España. Radio
Chinchilla tiene un número digno, pero limitado de oyentes. Aquí no pedimos el
voto para nadie en concreto. En la televisión pasa todo lo contrario: de 39
candidaturas a las que podremos votar el domingo, solo aparecen dos, el PSOE y
el PP. Como si las demás no existieran.
En todo el debate televisivo, que estaba
cuidadosamente pactado para que nadie se saliera del guion, no se habló para
nada de Europa. Que es de lo que se trata, ¿no? Es más, la candidata del PSOE
ni siquiera tocó ni de pasada la revelación más importante de la semana: que el
juez Pablo Rus, tras investigar concienzudamente los papeles de Bárcenas,
considera probado que el PP financió sus campañas electorales de manera ilegal
y que estuvo pagando sobresueldos a sus líderes con dinero negro. O sea, que ha
estado haciendo trampas en las campañas y que ha estado engañando a Hacienda,
que somos todos.
Por supuesto es relevante que, en un
debate para las elecciones del próximo domingo, la candidata del PSOE no ataque
a su contrincante por ese flanco, sino que se limite a decir que es un
machista, que también lo ha demostrado, por otra parte. Y también es relevante
que todos los medios de comunicación, afines a uno y a otro partido, repitan
que en las elecciones del domingo va a haber una abstención récord de casi el
45%.
Los mensajes subyacentes de todo
esto son varios: no voten a ningún otro partido, que solo hay dos. Mentira, hay
treinta y nueve. Para qué molestarse, si todas las candidaturas son iguales.
Mentira, hay al menos treinta y siete que no han tenido nunca la oportunidad de
demostrar que pueden actuar de otra manera. No voten, que todo va a seguir
igual. Como va a seguir igual, sin ningún lugar a dudas, es si no votan. En
países como Uruguay y Costa Rica tienen candidatos inesperadamente normales,
inesperadamente ajenos a los partidos mayoritarios, porque los ciudadanos han
ido a votar a otros en vez de rendirse antes de tiempo.
Podemos estar indignados y podemos
estar desmoralizados. Pero eso son sentimientos. Ante los sentimientos se puede
reaccionar de muchas maneras. Pasando de las elecciones, haciendo un voto de
castigo para nadie, que es un partido que no ha ganado ni ganará nunca, o
votando a cualquier otro, a ver qué pasa. En principio, pasará que se rasgarán las
vestiduras los que ven normal que solo parezca que existen dos partidos.
martes, 13 de mayo de 2014
Hay vida más allá del bipartidismo
Estamos ya en campaña electoral para
las elecciones del domingo 25 de mayo. Solo faltan dos semanas para que se
abran las urnas. Y cualquiera lo diría. En esta campaña de baja intensidad, hay
apariencias que pueden engañarnos.
Primero parece que no nos jugamos
nada. Mentira. Cada vez más dependemos de las ordenanzas europeas, que deciden
en cosas tan trascendentales como si nos apretamos más el cinturón o nos lo
dejamos de apretar.
Segundo, parece que solo tendremos
que decidir entre dos partidos. Solo hay dos candidatos que salen en todos los
medios. De los demás se habla poco, como de pasada, se habla mal o directamente
no se habla. La realidad, que a algunos puede sorprenderles mucho, es que el
día 25, cuando recojamos las papeletas, veremos que tenemos que elegir entre 39
candidaturas. Que se dice pronto. 39.
Algunos de esos 39 partidos, están
coordinados con otros partidos europeos, de tal manera que el candidato que
figura en la lista europea, en caso de recibir la mayoría de votos, no va a ser
el candidato de ese partido a la Presidencia de la Comisión Europea.
Por ejemplo, los votos de PP y del
Vox respaldan a Jean Claude Juncker, un luxemburgués que lleva ocho años
presidiendo el eurogrupo. El eurogrupo es extraoficialmente el ministerio de
economía de la eurozona. Osea, que Juncker, el candidato del PP, lleva ocho
años presidiendo las políticas que nos tienen hasta el cuello.
Los votos del PSOE apoyan la
candidatura de Martin Schulz, un alemán, el actual presidente del Parlamento
europeo, por cierto no solo gracias a los votos socialistas, sino gracias
también a los votos Populares. Sí los del PP de Europa.
Las candidaturas de Izquierda Plural
y de Podemos respaldarían al griego Alixis Tsipras, líder de Syriza, el partido
de la izquierda griega, crecido a raíz de la crisis económica del país heleno.
Los Partidos Nacionalistas y
Ciudatans promueven a Guy Verhofstadt, un belga de la parte flamenca, defensor
de la dictadura de los mercados.
Primavera Europea, los Verdes y
Lésquerra están detrás de dos candidatos: la jovencísima alemana Ska Kener y el
francés José Bové.
Lo mismo pasa con la Confederación
Piratas, que promueve a la presidencia a los suecos Ameia Andersdotter y Peter
Sunde.
El resto de los 39 partidos que
aparecerán en nuestra papeleta de voto no aspiran a la presidencia de la
Comisión Europea. No se han agrupado con ningún otro partido europeo. ¿Qué
pasaría si alguno sale elegido? Que se encontraría trabajando como no adscrito
en la Comisión, por su cuenta. Llama la atención que ese grupo esté la UPYD.
Lo que está claro es que ningún
escaño se va a quedar sin ocupar. El que no vote, consiente que la mayoría
elegida ocupe más escaños. Y ya se está viendo que, si se confirma que muchos
van a abstenerse en España, el PP puede ganar con solo el 13% de los votos. Con
la décima parte. Uno de cada diez.
Hemos escuchado y sabemos lo que
dicen los dos partidos mayoritarios. Pero sobre todo, también sabemos y estamos
sufriendo lo que hacen. Tanto Juncker como Shulz llevan años gobernando Europa.
Creo que es hora de que probemos con otros. El día 25, está en nuestras manos
que haya vida más allá del bipartidismo.
martes, 6 de mayo de 2014
Demostrado, el fracking es perjudicial para la salud
El pasado día 22 de abril, un
tribunal de Estados Unidos condenó a la industria petrolera Aroba Petróleum a indemnizar a una
familia por enfermarlos con la práctica del fracking. Es la primera
vez que se reconoce judicialmente que el fracking es perjudicial para la salud.
El fracking, también conocido como
fractura eléctrica, consiste en sacar gas de rocas situadas en el subsuelo. Para
ello se bombardean las rocas con agua a presión para romperlas y extraer el
gas, que luego se envía a la superficie. Pero no se bombardea solo con agua.
Disueltas en ella hay arena y un cóctel de sustancias químicas que la petrolera
no tiene por qué revelar, porque se considera secreto industrial.
Hay que recordar que el actual
ministro de Energía, José Manuel Soria, se ha declarado ferviente partidario
del fracking. De hecho ha permitido varias decenas de estudios para buscar gas
en el subsuelo mediante este método. Uno de ellos, muy cerca de nosotros, en la
provincia de Albacete, en la comarca de Montiel.
En la Comunidad Europea, a cuyos
responsables vamos a elegir en pocas semanas, se lavan las manos. Hay países
como Polonia y el Reino Unido, que defienden el fracking. Y hay otros que lo
prohíben, como Francia y Bulgaria. Para no reñir, la Comunidad ha dictado unas
recomendaciones tan inconcretas que cada cual las interpreta como quiere.
Desde que se ha popularizado en
Estados Unidos, los expertos en salud han denunciado que el fracking es malo
para los ciudadanos en varios frentes. El gasto de agua para bombardear la roca
es el menor de ellos. También puede ocasionar terremotos y contaminar los
acuíferos. No olvidemos que bajo la superficie de la provincia hay un gran
acuífero que compartimos y que en Montiel están las Lagunas de Ruidera.
Pero es la primera vez que se ha
reconocido que las sustancias que se disuelven en el agua son peligrosas para
la salud. La familia de Texas a la que la petrolera tiene que indemnizar,
sufría migrañas, vómitos, sarpullidos, hemorragias y fiebres. De hecho tuvo
mudarse a otro lugar. Entre esas sustancias se ha detectado benceno, y hasta
otros doce elementos que producen, entre otras cosas infertilidad y cáncer.
Y todo para extraer un gas que es
tan escaso como el mismo petróleo. Teniendo como tenemos todo el sol y todo el
viento que queramos para producir energía, quién entiende que la actual ley de
energía penalice a quienes los usan y siga buscando maneras de complicarnos la
vida. Solo hay una explicación posible: las petroleras ganan más dinero
quemando petróleo y gas. Y los que las favorecen desde los gobiernos también,
claro.
martes, 22 de abril de 2014
¿El CIS arrima el ascua a su sardina?
Más que nunca, tenemos toda la
información a nuestro alcance. Pero es tanta, que no da abasto uno a leerla
toda. Menos aún a asimilarla y sacar conclusiones. Por eso son útiles los blogs
que, además de aportar información, ayudan a analizarla. El blog Nada es Gratis analiza las encuestas del
CIS y la intención de voto en España.
El CIS es el Instituto de
Investigaciones Sociológicas. Continuamente está realizando encuestas sobre
asuntos de interés público. Depende del Ministerio de la Presidencia, lo que
quiere decir que lo gestiona directamente el Gobierno de España. El gobierno de
turno. Y, por cierto, es el propio gobierno el que decide qué criterios se
aplican a la hora de calcular las estimaciones. Porque las encuestas no son
sagradas ni infalibles ni se hacen solas. Hay que decidir qué se pregunta y
cómo se pregunta. Además, se pregunta solo a una parte pequeña de la población,
por lo que hay que decidir de qué manera se hacen extensivos los resultados a
toda la población.
Una de las cosas sobre la que más
encuesta el CIS es sobre lo que van a votar los españoles. Lo que votarían en
cada momento. En el último barómetro, en enero, el 22,5% de los encuestados
dijeron que votarían o al PP o al PSOE. Es decir que, juntos, suman menos de la
cuarta parte de los votos posibles. El conjunto de los demás partidos sumarían
casi lo mismo, un 21%. Es decir, prácticamente empatan los dos partidos y el
resto. De cada tres encuestados, uno no votaría. Pero hay otra cuarta parte que
tienen sus dudas, que no saben o no contestan. Estos son los indecisos.
El CIS siempre hace una corrección
pensando que algunos indecisos van a terminar decantándose por uno u otro
partido. ¿Cuántos indecisos dejarán de serlo? Es un cálculo que al final queda
en manos del que hace la encuesta, o sea, el Gobierno de turno.
Pues bien, en esta ocasión, aunque
los encuestados dan un empate técnico entre el bipartidismo y el resto de
partidos, a la hora de cocinar la encuesta, el CIS calcula que 2 de cada 3
españoles que voten lo harán por uno de los grandes, mientras que solo 1 votará
a los pequeños. En definitiva, que de un empate, pasamos a una victoria, no ya del
bipartidismo, sino de cada uno de los dos partidos.
Esto es lo que dicen el CIS, que no
explica los criterios que ha seguido. ¿Acierta? Empezaremos a saberlo dentro de
un mes, el 25 de mayo, que tenemos elecciones europeas.
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