lunes, 16 de junio de 2014

Las redes sociales y la educación

A raíz del asesinato de la presidenta de la Diputación de León, hace un mes, se desató la polémica de las redes sociales. A botepronto y sin pensar, como suele ocurrir en las redes, hubo un número significativo de individuos que publicaron barbaridades sobre la fallecida. No eran unas barbaridades distintas a las que se publican en las redes un día sí y otro también, pero al estar relacionadas con la muerte violenta de una persona, que además era una política destacada, y además del PP, repentinamente hubo un rasgado masivo de vestiduras. Repentinamente algunos se dieron cuenta de las barbaridades que se publican y de que esas barbaridades quedan por lo general sin castigo. Durante varios días algunos tertulianos conservadores defendieron el regular mediante leyes los límites de uso de las redes sociales, lo que hubiera sido intentar resolver una barbaridad con otra mayor, casi como poner puertas al campo.

lunes, 9 de junio de 2014

El verdadero referéndum

Los resultados de las Elecciones Europeas y la Abdicación del Rey Juan Carlos han capitalizado todas las informaciones no deportivas de los medios de comunicación en las últimas semanas. Las informaciones y las tertulias. Y la crítica de las informaciones y de las tertulias. Encender una radio o una televisión, incluso abrir un periódico, empieza a causar una sensación de hastío. Porque la acumulación de datos, aunque se trate de datos intrascendentes, como la descripción de la escalera por donde subirá el nuevo rey, los colegios donde estudió, las capitanías que acumula, forman una hojarasca de datos que colapsa el entendimiento.

lunes, 2 de junio de 2014

La impotencia de una institución

El modo en que ha abdicado el rey Juan Carlos es significativo. De forma inesperada, un lunes por la mañana, después de las elecciones europeas y a través del presidente Rajoy.
Si es cierto que estaba decidido desde enero, parece obvio que se ha estado buscando el momento más oportuno para hacer pública la noticia. ¿Por qué este momento es más oportuno que otros anteriores? ¿Es porque han pasado las elecciones? ¿Porque las elecciones han deparado un varapalo para los dos partidos que han venido sosteniendo el peso de la transición?
Como dice Alberto Garzón, la Monarquía es la tercera pata del bipartidismo. Forma parte de una estructura perfectamente diseñada para que todo vaya sucediéndose sin cambiar. Y ahora, que ha empezado a temblar esa estructura, hay que introducir elementos aparentemente nuevos, nuevas caras en los mismos partidos y en las mismas instituciones, para que tengamos la sensación de que se renuevan.
No debemos dejarnos engañar. La monarquía en España la restituyó Franco, un personaje que representa cualquier cosa menos una democracia. El que Felipe pueda convertirse en jefe de Estado sin habérselo ganado, solo por haber nacido en una familia de sangre azul, nos remite directamente a la Edad Media.
Y no me sirve que alguien objete que otro personaje como Aznar podría convertirse en Jefe de Estado. Si una mayoría le vota, será un Jefe de Estado democrático, que podrá dejar de serlo en las siguientes elecciones si la mayoría no le respalda.
Solo hace falta creer en que la mayoría puede cambiar las cosas. Solo hace falta dejar de tener miedo a los cambios, cuando los cambios son justos. Y eso pasa por empezar a tomar responsabilidades. La responsabilidad de pensar. La responsabilidad de votar. La responsabilidad de atreverse a cambiar las cosas. Porque las cosas no están funcionando.
“La modélica transición”, con la que nos han machacado los oídos, está apoyada en una institución medieval, la Monarquía. Y sigue manteniendo en el poder a quienes no creen en el reparto de la riqueza, a quienes ni siquiera admiten que después de casi un siglo se pueda enterrar en paz a los muertos de los dos bandos de la Guerra Civil.
Hay una multitud que está dispuesta a creer y a cambiar las cosas. Una multitud que le dijo a Cospedal el sábado en Toledo que no había nada que celebrar en el día de la Región. Una multitud, repartida en todas las ciudades españolas, que les dijo ayer a los que tienen que sancionar el cambio de Rey que no somos unos niños, que exigimos que se nos consulte porque, en caso contrario, hagan lo que hagan, no estarán legitimados por la verdadera democracia. No será con nosotros, sino a pesar de nosotros. Una imposición más.

lunes, 26 de mayo de 2014

Un nuevo horizonte

La resaca del fin de semana nos deja ante un horizonte esperanzador. Las intensas emociones futboleras no han conseguido eclipsar las elecciones europeas. Casi la mitad de los ciudadanos que podían votar, lo han hecho. Y lo han hecho en proporciones distintas a la última llamada a las urnas de Europa. Entre PP y PSOE juntos no llegan al 50% de los votos. A pesar de su dominio sobre las televisiones y los medios de comunicación, el bipartidismo ha sufrido un golpe muy fuerte, digan lo que digan sus líderes. Por el otro lado irrumpe con una fuerza enorme PODEMOS, que se convierte en el cuarto partido, detrás de los hegemónicos y de Izquierda Unida.
Desde la nada, en cuatro meses, PODEMOS ha conseguido situarse en una posición de fuerza en el panorama nacional. El mensaje de Pablo Iglesias de romper con la casta de los políticos ha calado en una población que está harta de ver siempre a los mismos, con los mismos discursos, turnándose para que nada cambie. Ya se habla de que en Europa van a pactar Populares y Socialistas, para asegurar la estabilidad del sistema, según dicen, o sea para seguir haciendo lo que dictan los poderes financieros. Ese pacto que en España sugirió Felipe González y por el que se rasgaban las vestiduras los líderes del PSOE, en Europa es lo normal.
En otros países, como Francia, el castigo ha sido peor. Los que han subido han sido los xenófobos de Le Pen. En España hemos tenido más suerte. Podemos es un partido de izquierdas. La gran ventaja de PODEMOS es que ha irrumpido en el panorama y, a diferencia de otros partidos de izquierda, da la sensación de no tener definido un techo máximo de votos, de poder seguir creciendo hasta ser tan grande como los grandes.
Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo pensando que estos resultados pueden extrapolarse a las autonómicas y municipales del año que viene.
En primer lugar, en esas elecciones solo se podrá votar listas municipales en donde se hayan conformado listas. Y la sensación es de que, en un año, no va a dar tiempo de extender adecuadamente una red tan amplia. Se corre además el peligro de, por no ir con cuidado, alinear a arribistas, a desertores de otras fuerzas, tan ansiosos de poder y tan inmorales como los mismos contra quienes está luchando PODEMOS.
Además, el modo de contar los votos en las municipales y autonómicas es diferente. Gracias a la ley electoral que Cospedal se ha preparado a la medida, más o menos con los pocos votos que ahora ha obtenido, volvería a revalidar la mayoría absoluta.
Por otra parte, PODEMOS ya no es una sorpresa. Hasta ahora, como no le tenían miedo, los medios de comunicación, casi todos controlados por el PP, le han dado cancha. Ahora no le van a dar ni agua. Ya le he escuchado a algún tertuliano soltar, sin despeinarse, algo así como que Pablo Iglesias militó en ETA y que es un maltratador.
Pero el mayor problema lo va a tener con sus posibles alianzas. PODEMOS e Izquierda Unida se dirigen a un electorado muy parecido. Se están quitando votos el uno al otro. Lo natural sería unirse. De hecho, los líderes de ambos partidos han aludido a esa posibilidad, sin entrar en honduras. Sin embargo, el electorado de izquierdas ha demostrado ser extremadamente sensible y extremadamente voluble. Cualquier mínima variación en sus expectativas supone que retirarán la confianza. Y las diferencias entre PODEMOS e Izquierda Unida, que vistas desde fuera parecerían insignificantes, vistas desde un votante de izquierdas pueden ser abismales.
Con lo que, quizá el mayor de todos los problemas de PODEMOS es cómo manejarse a partir de ahora en estos espinosos desfiladeros.


martes, 20 de mayo de 2014

Contra los mensajes subyacentes de las elecciones


Hay por aquí cerca quien se rasga las vestiduras porque, en Radio Chinchilla, se critique el bipartidismo y sin embargo no dice ni pío de que se celebre, en una televisión nacional, un debate donde solo aparecen dos candidatos. Ambas cosas suceden en medio de la campaña electoral para las elecciones del próximo domingo. Y tienen una repercusión abismalmente distinta. En la televisión lo puede ver toda España. Radio Chinchilla tiene un número digno, pero limitado de oyentes. Aquí no pedimos el voto para nadie en concreto. En la televisión pasa todo lo contrario: de 39 candidaturas a las que podremos votar el domingo, solo aparecen dos, el PSOE y el PP. Como si las demás no existieran.
En todo el debate televisivo, que estaba cuidadosamente pactado para que nadie se saliera del guion, no se habló para nada de Europa. Que es de lo que se trata, ¿no? Es más, la candidata del PSOE ni siquiera tocó ni de pasada la revelación más importante de la semana: que el juez Pablo Rus, tras investigar concienzudamente los papeles de Bárcenas, considera probado que el PP financió sus campañas electorales de manera ilegal y que estuvo pagando sobresueldos a sus líderes con dinero negro. O sea, que ha estado haciendo trampas en las campañas y que ha estado engañando a Hacienda, que somos todos.
Por supuesto es relevante que, en un debate para las elecciones del próximo domingo, la candidata del PSOE no ataque a su contrincante por ese flanco, sino que se limite a decir que es un machista, que también lo ha demostrado, por otra parte. Y también es relevante que todos los medios de comunicación, afines a uno y a otro partido, repitan que en las elecciones del domingo va a haber una abstención récord de casi el 45%.
Los mensajes subyacentes de todo esto son varios: no voten a ningún otro partido, que solo hay dos. Mentira, hay treinta y nueve. Para qué molestarse, si todas las candidaturas son iguales. Mentira, hay al menos treinta y siete que no han tenido nunca la oportunidad de demostrar que pueden actuar de otra manera. No voten, que todo va a seguir igual. Como va a seguir igual, sin ningún lugar a dudas, es si no votan. En países como Uruguay y Costa Rica tienen candidatos inesperadamente normales, inesperadamente ajenos a los partidos mayoritarios, porque los ciudadanos han ido a votar a otros en vez de rendirse antes de tiempo.
Podemos estar indignados y podemos estar desmoralizados. Pero eso son sentimientos. Ante los sentimientos se puede reaccionar de muchas maneras. Pasando de las elecciones, haciendo un voto de castigo para nadie, que es un partido que no ha ganado ni ganará nunca, o votando a cualquier otro, a ver qué pasa. En principio, pasará que se rasgarán las vestiduras los que ven normal que solo parezca que existen dos partidos.


martes, 13 de mayo de 2014

Hay vida más allá del bipartidismo

Estamos ya en campaña electoral para las elecciones del domingo 25 de mayo. Solo faltan dos semanas para que se abran las urnas. Y cualquiera lo diría. En esta campaña de baja intensidad, hay apariencias que pueden engañarnos.
Primero parece que no nos jugamos nada. Mentira. Cada vez más dependemos de las ordenanzas europeas, que deciden en cosas tan trascendentales como si nos apretamos más el cinturón o nos lo dejamos de apretar.
Segundo, parece que solo tendremos que decidir entre dos partidos. Solo hay dos candidatos que salen en todos los medios. De los demás se habla poco, como de pasada, se habla mal o directamente no se habla. La realidad, que a algunos puede sorprenderles mucho, es que el día 25, cuando recojamos las papeletas, veremos que tenemos que elegir entre 39 candidaturas. Que se dice pronto. 39.
Algunos de esos 39 partidos, están coordinados con otros partidos europeos, de tal manera que el candidato que figura en la lista europea, en caso de recibir la mayoría de votos, no va a ser el candidato de ese partido a la Presidencia de la Comisión Europea.
Por ejemplo, los votos de PP y del Vox respaldan a Jean Claude Juncker, un luxemburgués que lleva ocho años presidiendo el eurogrupo. El eurogrupo es extraoficialmente el ministerio de economía de la eurozona. Osea, que Juncker, el candidato del PP, lleva ocho años presidiendo las políticas que nos tienen hasta el cuello.
Los votos del PSOE apoyan la candidatura de Martin Schulz, un alemán, el actual presidente del Parlamento europeo, por cierto no solo gracias a los votos socialistas, sino gracias también a los votos Populares. Sí los del PP de Europa.
Las candidaturas de Izquierda Plural y de Podemos respaldarían al griego Alixis Tsipras, líder de Syriza, el partido de la izquierda griega, crecido a raíz de la crisis económica del país heleno.
Los Partidos Nacionalistas y Ciudatans promueven a Guy Verhofstadt, un belga de la parte flamenca, defensor de la dictadura de los mercados.
Primavera Europea, los Verdes y Lésquerra están detrás de dos candidatos: la jovencísima alemana Ska Kener y el francés José Bové.
Lo mismo pasa con la Confederación Piratas, que promueve a la presidencia a los suecos Ameia Andersdotter y Peter Sunde.
El resto de los 39 partidos que aparecerán en nuestra papeleta de voto no aspiran a la presidencia de la Comisión Europea. No se han agrupado con ningún otro partido europeo. ¿Qué pasaría si alguno sale elegido? Que se encontraría trabajando como no adscrito en la Comisión, por su cuenta. Llama la atención que ese grupo esté la UPYD.
Lo que está claro es que ningún escaño se va a quedar sin ocupar. El que no vote, consiente que la mayoría elegida ocupe más escaños. Y ya se está viendo que, si se confirma que muchos van a abstenerse en España, el PP puede ganar con solo el 13% de los votos. Con la décima parte. Uno de cada diez.
Hemos escuchado y sabemos lo que dicen los dos partidos mayoritarios. Pero sobre todo, también sabemos y estamos sufriendo lo que hacen. Tanto Juncker como Shulz llevan años gobernando Europa. Creo que es hora de que probemos con otros. El día 25, está en nuestras manos que haya vida más allá del bipartidismo.


martes, 6 de mayo de 2014

Demostrado, el fracking es perjudicial para la salud

El pasado día 22 de abril, un tribunal de Estados Unidos condenó a la industria petrolera Aroba Petróleum a indemnizar a una familia por enfermarlos con la práctica del fracking. Es la primera vez que se reconoce judicialmente que el fracking es perjudicial para la salud.
El fracking, también conocido como fractura eléctrica, consiste en sacar gas de rocas situadas en el subsuelo. Para ello se bombardean las rocas con agua a presión para romperlas y extraer el gas, que luego se envía a la superficie. Pero no se bombardea solo con agua. Disueltas en ella hay arena y un cóctel de sustancias químicas que la petrolera no tiene por qué revelar, porque se considera secreto industrial.
Hay que recordar que el actual ministro de Energía, José Manuel Soria, se ha declarado ferviente partidario del fracking. De hecho ha permitido varias decenas de estudios para buscar gas en el subsuelo mediante este método. Uno de ellos, muy cerca de nosotros, en la provincia de Albacete, en la comarca de Montiel.
En la Comunidad Europea, a cuyos responsables vamos a elegir en pocas semanas, se lavan las manos. Hay países como Polonia y el Reino Unido, que defienden el fracking. Y hay otros que lo prohíben, como Francia y Bulgaria. Para no reñir, la Comunidad ha dictado unas recomendaciones tan inconcretas que cada cual las interpreta como quiere.
Desde que se ha popularizado en Estados Unidos, los expertos en salud han denunciado que el fracking es malo para los ciudadanos en varios frentes. El gasto de agua para bombardear la roca es el menor de ellos. También puede ocasionar terremotos y contaminar los acuíferos. No olvidemos que bajo la superficie de la provincia hay un gran acuífero que compartimos y que en Montiel están las Lagunas de Ruidera.
Pero es la primera vez que se ha reconocido que las sustancias que se disuelven en el agua son peligrosas para la salud. La familia de Texas a la que la petrolera tiene que indemnizar, sufría migrañas, vómitos, sarpullidos, hemorragias y fiebres. De hecho tuvo mudarse a otro lugar. Entre esas sustancias se ha detectado benceno, y hasta otros doce elementos que producen, entre otras cosas infertilidad y cáncer.
Y todo para extraer un gas que es tan escaso como el mismo petróleo. Teniendo como tenemos todo el sol y todo el viento que queramos para producir energía, quién entiende que la actual ley de energía penalice a quienes los usan y siga buscando maneras de complicarnos la vida. Solo hay una explicación posible: las petroleras ganan más dinero quemando petróleo y gas. Y los que las favorecen desde los gobiernos también, claro.